Apple ha realizado recientemente una reorganización de altos ejecutivos, un movimiento poco común, para revitalizar sus proyectos de IA estancados. El CEO Tim Cook ha perdido la confianza en el jefe del departamento de IA, John Giannandrea, y ha nombrado a Mike Rockwell, responsable de Vision Pro, para que se haga cargo del asistente de voz Siri. Este cambio destaca la urgencia de Apple por superar su retraso en el campo de la IA respecto a sus competidores.
Rockwell reportará directamente al jefe de software, Craig Federighi, separando completamente el negocio de Siri de la jurisdicción de Giannandrea. El equipo de Vision Pro, anteriormente a cargo de Rockwell, será dirigido por el ingeniero de hardware Paul Meade. Aunque Giannandrea conserva sus responsabilidades de investigación en IA, su poder se ha diluido, lo que sugiere una disminución de su influencia.
Bloomberg señala que Rockwell destaca por sus avances en el hardware de Vision Pro, pero carece de experiencia en la gestión de equipos de IA. Cook podría estar intentando integrar la tecnología de IA más estrechamente en el desarrollo de productos, pero la integración del equipo, la madurez tecnológica y la competencia del mercado siguen siendo desafíos importantes.
La plataforma de IA de Apple, "Apple Intelligence", ha sufrido retrasos en las funciones promocionadas para el iPhone 16 debido a su inmadurez tecnológica, lo que ha provocado una caída del 14% en el precio de las acciones de la empresa este año. En la reunión interna de los 100 ejecutivos más importantes, la IA se consideró un tema clave, y Cook opinó que el equipo actual tiene dificultades para llevar los productos al mercado. El equipo de IA de Apple ha sufrido numerosos contratiempos en el desarrollo de funciones de Siri durante el último año, y las nuevas funciones presentadas en la WWDC 2024 se han retrasado varias veces, incluso provocando "ira y vergüenza" entre los empleados internos.
Ante estos desafíos, los altos ejecutivos de Apple celebraron una reunión de emergencia para reconocer que el progreso de algunas funciones era "mucho más lento" de lo previsto. Giannandrea admitió en la reunión que los retrasos en el proyecto eran "feos", pero no ofreció soluciones claras.