OpenAI comenzó a desarrollar un nuevo modelo de IA llamado Arrakis el otoño pasado, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y reducir los costos de entrenamiento. Sin embargo, los resultados de las pruebas no cumplieron con las expectativas.

Después de un mes de pruebas, OpenAI decidió detener el proyecto. El fracaso de Arrakis ha llevado a OpenAI a centrarse en el desarrollo de otros modelos, y también podría generar pérdidas comerciales para Microsoft.

Este evento demuestra la incertidumbre inherente al campo de la inteligencia artificial. Los modelos dispersos podrían ser la tendencia futura para reducir costos.