Recientemente, un estudio a gran escala financiado por Sam Altman, fundador de OpenAI, reveló el impacto de la renta básica incondicional en la vida de los estadounidenses. Este estudio de tres años, realizado por el laboratorio OpenResearch, proporcionó a 3.000 participantes seleccionados al azar en Texas e Illinois 1.000 dólares mensuales, mientras que un grupo de control recibió 50 dólares mensuales.
Los resultados del estudio mostraron que los beneficiarios utilizaron principalmente los ingresos adicionales para cubrir necesidades básicas, atención médica y ayudar a otros. Los mayores aumentos en el gasto se observaron en alimentos, alquiler y transporte. Es notable que el gasto en apoyo económico a otros aumentó hasta un 26%, un fenómeno particularmente evidente entre los grupos de bajos ingresos.
En cuanto a la vivienda, el estudio encontró que los beneficiarios fueron más propensos a mudarse y pagar el alquiler de forma independiente, reduciendo su dependencia económica de familiares o amigos. El uso de servicios médicos también aumentó, incluyendo hospitalizaciones, urgencias, atención dental y citas médicas, con un aumento promedio de aproximadamente 20 dólares mensuales en gastos de atención médica. Asimismo, el estudio reveló una disminución en el abuso de alcohol y drogas.
Sin embargo, el estudio también reveló el complejo impacto de la renta básica incondicional en el empleo. Si bien la tasa de empleo y las horas trabajadas aumentaron para todos los participantes, el aumento fue menor en el grupo de beneficiarios. Los beneficiarios redujeron su jornada laboral en un promedio de 1,3 horas semanales, pero sus ingresos totales (incluyendo la subvención en efectivo) siguieron siendo más altos. Los investigadores sugieren que este fenómeno refleja una mayor flexibilidad en la vida de los beneficiarios, permitiéndoles tomar decisiones según sus circunstancias y valores personales.
A pesar de la reducción de las horas de trabajo, el interés en el emprendimiento aumentó entre los beneficiarios, especialmente entre los afroamericanos y las mujeres. También se volvieron más exigentes en la búsqueda de empleo, prefiriendo trabajos interesantes o significativos.
Este estudio fue financiado por Sam Altman, el fundador de Twitter Jack Dorsey y el cofundador de GitLab Sid Sijbrandij, con una inversión total de 45 millones de dólares. Elizabeth Rhodes, directora de OpenResearch, enfatizó que el estudio no pretende ofrecer recomendaciones políticas específicas, sino comprender mejor los efectos a largo plazo de la renta básica incondicional.
Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial, el debate sobre la renta básica universal se ha intensificado. Para Altman, la renta básica incondicional podría ser una "conclusión obvia" para abordar la posible sustitución de numerosos puestos de trabajo por la inteligencia artificial. Sin embargo, el estudio también muestra que la ayuda en efectivo por sí sola no puede resolver todos los problemas estructurales, ya que las mejoras en la salud mental y la seguridad alimentaria disminuyeron posteriormente.
Este estudio nos proporciona datos y perspectivas valiosas que ayudan a comprender mejor el impacto potencial de la renta básica incondicional en la sociedad. Con el continuo avance de la inteligencia artificial, estudios y debates similares desempeñarán un papel cada vez más importante en la formulación de políticas sociales futuras.